La vida está llena de ciclos, unos inician y otros concluyen, es un proceso por el que todo ser humano sin excepción alguna vez llega a pasar en algún punto de su existencia.
Lo que sí, es que hay algunos que marcan más que otros, más cuando se trata de algo que no quieres que concluya, ese es el caso de Lionel Messi, quien dijo adiós definitivo a la selección de Argentina; en un repleto estadio Monumental, casa de River Plate en Buenos Aires, el astro rosarino brindó su ultima exhibición, ante su gente, en un cierre digno de una magnífica historia, que nunca fue perfecta ni pretendía serlo.
Asegurando el futuro argentino
Cuando el joven Messi comenzaba a despuntar y ganar notoriedad en el Barcelona, desde Argentina tenían claro que debían asegurarse lo más pronto a este talentoso chaval, creyentes que podía ser el futuro referente de su nación; comenzando en selecciones de límite de edad, Leo fue convocado al mundial sub 20 con apenas 18 años, pero la edad era lo de menos, el muchacho estaba sobrado de talento. Eso mismo entendió José Pekerman, entrenador de la selección mayor que no dudó en convocarlo y debutarlo el 17 de agosto de 2005 frente a Hungría.
Su primer partido en selección mayor, se convirtió en toda una anécdota y no precisamente por su talento, sino por la forma accidentada en que ocurrió; con menos de un minuto disputado, Messi se iría expulsado tras agredir a Vilmos Vanzáck, y lejos de tomar eso como excusa y no llevarlo en un tiempo, bastó para que los argentinos se aseguraran de conservar a su máxima joya, ante el acecho español, ya que al pasar prácticamente más de la mitad de su vida en España, Leo era legible para jugar con los ibéricos, ¿se imagina usted viendo jugar a Messi con España?.
El crecimiento del elegido
Empezarían a venir los torneos importantes, Copas del mundo, Copa América, siendo un inicio complejo para “la pulga”, que encontró en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, su primer logro con la medalla de oro, pero pasaría mucho para ver a un Messi victorioso con los suyos.
El mundial del 2010 fue el primer escenario en el que Messi sería protagonista de su selección, siendo ya un jugador dotado en Barcelona, tenía ahora que probar todo ese talento y genialidad que el creador le dio, con su nación, que ya comenzaba a cuestionarle su nivel.
El resultado, para nada alentador; eliminados y goleados por Alemania en cuartos de final 4-0, y con Messi que se fue sin gol alguno, desde allí la crítica se agudizó sobre el 10 rosarino, comenzando a cuestionarse si realmente el muchacho tenía lo necesario para regresarlos a la gloria.
Después la Copa América del 2011, con Argentina como anfitrión, la mesa parecía más que puesta para que la albiceleste se robara el show; una desastrosa eliminación a manos de Uruguay, rival histórico que los echaba en su casa y ante su gente, la vergüenza y molestia explotando en todo rincón.
El paralelismo con Messi era muy evidente; mientras que en su equipo se cansaba de ganar y comenzar a romper récords goleadores y de estadística, en Argentina era lo contrario, coleccionando críticas y señalamientos, en vez de halagos, una situación sumamente compleja para alguien que estaba llamado a ser el gran astro.
Tan cerca y tan lejos
Pero no todo tenía que ser malo para Lionel Messi con su selección, y Brasil 2014 le demostró que claro que era capaz de lograr de romper la mala racha; una final mundial ante su bestia negra Alemania, selección que puede presumir ser imbatible ante Leo (3 partidos, 3 triunfos germanos sobre Messi); en un duelo lleno de drama y emociones, Mario Gotze se encargó de arrebatarle a Messi y al pueblo argentino la Copa del Mundial y con ello, el primer gran fracaso de su carrera, el mismo que le pondría una pesada loza en los siguientes años.
Pausa y reflexión
Luego de ese tropiezo, y aunado a los subcampeonatos de la Copa América (ambos perdiendo la final ante Chile), Leo puso una pausa a su carrera internacional, misma que fue objeto de cuestionamientos, habiendo incluso quien pensara, que se rindió y decidía dar un paso al costado de su selección de forma definitiva.
Aunque no tardaría mucho en retornar a la albiceleste, con el mundial de Rusia en el horizonte y las eliminatorias para clasificarse, Messi regresó con Argentina dispuesto a cobrar de una vez por todas su esperada revancha.
Frustración moscovita y tiempos de cambios
Pero el esperado regreso no resultaría como se esperaba; una fase de grupos sumamente compleja (con goleada frente a Croacia incluida), cayendo apenas en octavos de final ante la posterior campeona Francia, parecía inútil ese esfuerzo y empeño por regresar y saldar la deuda nacional, siendo quizás el punto más bajo dentro su carrera con el seleccionado pampero.
A nivel club la situación se tornaría muy dura; pasando por tener quizá su peor derrota en su carrera (el escandaloso 8-2 frente al Bayern Munich en Champions League), aunado a los problemas que tuvo con el club de sus amores Barcelona, que derivarían en su posterior salida, marcaron un antes y después en su carrera, pero en esta ocasión, sería para bien.
La recompensa y consagración llegan
Bien dicen que todo cambio, es para algo bueno y en el caso de Leo no fue la excepción; el mundial de Qatar 2022, fue histórico por diversas situaciones, entre ellas por ser el primero que se celebró en plena temporada invernal (debido a las altas temperaturas), aunado que es el primero de su tipo en medio oriente.
Con todo y eso, Argentina se labró su camino a la gran final, entre polémicas y emociones al límite, con Francia como el gran obstáculo para alcanzar la gloria.
Tras 120 minutos de alarido y un espectacular 3 a 3 en el marcador, el destino le entregaba a Messi la gran gloria que le faltaba; Gonzalo Montiel se encargó de anotar el gol más importante para la Argentina de las últimas 4 décadas, desde los 11 pasos, bordando la tercera estrella en uno de los escudos más sobresalientes en la historia del fútbol mundial.
Finalmente, aquel adolescente que dejó su natal Argentina en búsqueda de una mejor vida para él y su familia, se bañaba en oro con la máxima presea que un futbolista profesional puede alcanzar en su carrera, sí, como si de un ciclo perfecto se tratara
El agridulce cierre
En la pasada Copa del Mundo se dio una final que parecía poética, Messi y la albiceleste enfrentando a España, país que le dio todo y al que ahora, tenía que derrotarlo para cerrar con broche de oro su carrera internacional. Pero había otros planes.
Ferrán Torres se encargaba de darle a los ibéricos su segunda estrella y a Messi su segundo bicampeonato mundial, ante la frustración y tristeza que eso significa, haciendo presagiar que el anuncio del adiós era inminente.
Aunque dicha derrota no se compara con la pérdida de un ser querido, ya que lamentablemente el padre de Leo, Jorge Messi, dejaba este plano terrenal, lo que aceleró aún más la decisión del astro de retirarse del fútbol internacional.
Simplemente, gracias
208 encuentros (mayor número de partidos disputados), 126 goles (máximo anotador) y máximo asistente (70 asistencias), números líderes de Leo con su país, que pasaría de ser negado y repudiado, a irse como el más grande que el fútbol pampero ha dotado.
No bastarían las palabras en este humilde texto, para describir y plasmar lo que ha significado Lionel Messi para el fútbol, en especial para los que tuvimos el gran privilegio de verlo jugar en su prime, y dejar guardadas en nuestra mente, momentos cumbres y sublimes que podrán pasar los años, pero jamás la emoción que cuando los vivimos en tiempo real.
Ganarlo todo, da una sensación de haber cumplido con la trayectoria, pero el cierre de una carrera de esta magnitud, ya no se mide tanto en títulos, sino en el gigantesco legado que se ha labrado en todo este tiempo.
De Leo, sólo queda darle gracias por los buenos y malos momentos, un jugador que no pasa inadvertido para fans y haters, estos últimos reconociendo el talento, aunque quizá les cuesta admitir que es el monstruo dominador de nuestra época.
Porque están los Mbappé, Haaland, Yamal y los que usted me diga, pero por más goles, récords o títulos que puedan tener, ninguno igualará en mística, legado o “aura”, (como diría la chaviza), a figuras de la talla de CR7 y el propio Messi.
Y como diría el célebre narrador Jorge Ramos, en el icónico gol de Leo ante el Bayern Munich en la Champions League de 2015:
- Messi se va a meter al área, armar lío, se metió…
- ¡Golazoooooooooo!,por Dios, me levanto y me voy. No hay nada más por ver.
- ¡Damas y caballeros apagamos todo!, que se cierre la radio, se cierre la cadena.
- ¡Que no haya más fútbol!, porque no, ¡jamás, jamás! se podrá ver nada mejor que esto.
- ¡Sencillamente espectacular! ¡Para que lo voy a gritar si no salgo de mi asombro!
- ¡Lo que acaba de hacer Messi no es de fútbol!, no es del deporte. ¡Esto es magia!
- ¡Damas y caballeros! Leo Messi, el gol de la Champions. Enganchó, se sacó a Boateng, y cuando lo buscó, Neuer lo desparramó.
- La empaló, la pone por arriba y alguien desesperado quería sacarla.
- Pero ya no hay nada que hacer, lo que decíamos recién; no hay técnico, no hay estrategia, ¡no hay táctica! lo que hay, hay genio, ¡y el genio lo tiene el Barcelona!…

Periodista deportivo 24/7, gustoso del buen fútbol y y carreras de autos, charla de todo un poco




