El balompié mexicano acaba de dejar escapar una inmejorable oportunidad de poder cambiar su rumbo, tras una actuación aceptable de su combinado nacional en la pasada justa, superando la expectativa, a regresar al torneo casero, donde lejos de impulsar hacia adelante el fútbol, hace que retroceda aún más.
La nostalgia del ascenso
Dentro de las épicas historias de múltiples ascensos, podemos ubicar encuentros que dejaron una huella imborrable en la mente de miles de aficionados, que vieron a su equipo ganarse la categoría en el campo, porque finalmente tras un arduo torneo, han visto su recompensa de jugar en la primera división mexicana.
Clubes grandes como Cruz Azul, y Pumas, o históricos como Pachuca, Necaxa, Leones Negros o Toluca, tienen dentro de su vasta historia un ascenso deportivo a primera división, que su afición nunca olvidará.
La magia y el interés que generaba el ver qué equipo era el nuevo invitado a la máxima categoría, hacía que los ojos de la mayoría de aficionados mexicanos voltearan a la división de plata por un instante, convirtiéndose en toda una experiencia para quienes alcanzamos aún de disfrutar de tan emocionantes partidos.
Ese mérito de lograr ser el mejor, para codearte con los todavía mejores, era el sazón principal para las divisiones inferiores, en específico desde mitades del siglo pasado hasta hace algunos años, donde esa recompensa todavía estaba intacta, ahora sólo vive en el recuerdo.
Fue en el año del 2020, ese mismo año que cambió la vida para toda la humanidad, y en donde el sentido de la vida no volvió a ser el mismo, ocurrió exactamente igual para nuestro fútbol, donde nada volvió a ser como antes sin el ascenso y descenso.
Jugamos como nunca, perdimos como siempre
El 11 de junio de este año, minutos antes del arranque del juego inaugural entre México y Sudáfrica, el aficionado mexicano promedio, mantenía una expectativa baja sobre su equipo, sosteniendo opiniones divididas sobre si llegarían más lejos, o se quedarían en ronda de grupos.
Para sorpresa de la mayoría, éste equipo no sólo superó lo esperado, además volvió a engancharse con la mayoría de su afición, luego de una marcada ruptura de algunos años, derivado de los malos resultados y formas en que se conducía el fútbol mexicano en general.
Pasando como líder la fase de grupos, ganando un partido de eliminatoria directa tras 40 años, desde México 86 y plantando cara ante una potencia como Inglaterra, aunque de nueva cuenta, los fantasmas del pasado se asomaron, y volvieron a consumir a la selección mexicana.
La sensación agridulce de saber que se estaba cerca del objetivo, pero a la vez tan lejos, el «ya merito» se volvió a asomar.
Dentro de lo rescatable, quedaba algo claro: se puede competir, pero aún no alcanza para darle mayor pelea a los grandes, este resultado bien podría reflejar que si bien el ímpetu competitivo y el sacrificio estaba puesto, existen cosas por corregir.
El ascenso y descenso no es negociable
De todas las selecciones que avanzaron de la ronda de grupos, solo 3 no tienen ese ascenso y descenso en sus ligas domésticas: Estados Unidos, Canadá y México, que si bien no garantizaba algo más para este torneo, para mediano y largo plaza puede significar avanzar o retroceder.
Se entiende la parte del negocio, darle «estabilidad» a los clubes y que su inversión no se vea afectada, pero la lógica te marca que apostando también a lo deportivo, el margen de ganancia en lo económico será mayor, siempre y cuando se haga de formas adecuadas.
Muy difícil saber si el ascenso y descenso deportivos, volverán al fútbol mexicano, pero para el bien de la Liga MX y sus divisiones inferiores, espero puedan volver.
O de lo contrario, podríamos estar ante la extinción del propio modelo del fútbol mexicano como lo conocemos…

Periodista deportivo 24/7, gustoso del buen fútbol y y carreras de autos, charla de todo un poco




