Las oportunidades llegan a su debido momento, o a veces cuando menos se espera. Esa puede ser la peculiar historia de Joel Huiqui, quien encontró en Cruz Azul, la oportunidad de poder trabajar en silencio, para después terminar gritando a loa 4 vientos que ha logrado ser campeón de liga con la máquina.
Una historia como pocas, Huiqui y su vínculo con Cruz Azul, donde puede decir que ha vivido etapas como jugador y entrenador, quedando ya en la larga y triunfadora historia del club.
De Hidalgo para el mundo
Oriundo de Los Mochis, Sinaloa, Huiqui comenzó su carrera futbolística en Cruz Azul Hidalgo, donde comenzó a desarrollarse de forma profesional, aunque sería cedido a Pachuca, club con el que logra debutar en 2003 en primera división, de la mano de Víctor Manuel Vucetich.
Destinado a la gloria
Apenas siendo su primer torneo en el máximo circuito, Huiqui saldría campeón con los Tuzos, tras vencer a Tigres en la final, siendo un elemento recurrente, que sin ser titular fijo, dejó cosas interesantes, mismas que harían que Cruz Azul decidiera regresarlo a sus filas y posteriormente consolidarse en la zaga defensiva celeste.
La ‘salvada’ del siglo
Sin duda, Joel tomó mayor notoriedad por aquella jugada ante Morelia en 2009, donde al verse superado por el rival, arriesgó el pellejo y algo más, empujando el balón fuera del área y quitando un gol cantado a los michoacanos, quienes reclamaron a Paul Delgadillo, árbitro de aquel juego, pero el nazareno no sancionó nada, pese a que con la repetición se notaba la clara mano de Huiqui, (en aquel entonces el VAR no existía aún), siendo de esos episodios irreverentes en el fútbol mexicano.
Curiosamente, tiempo después Huiqui terminaría jugando con Morelia, donde conquistarla un par de Copas, ‘compensando’ algo, cuando la ‘muertinh’ les arruinó el resultado.
Humildad y trabajo, la clave del éxito.
Tras el retiro, Joel empezó su camino en los banquillos, siendo en la Liga TDP donde tomaría su primer proyecto con Bravos de Juárez; posteriormente, se integraría a su casa Cruz Azul, donde tomaría a equipos de categorías inferiores, para dar el salto como auxiliar institucional a lado de Vicente Sánchez, con quien ganaría la Concacaf, por lo que el éxito parece estar del lado del ‘Huiquidios’.
La décima y algo más
Cruz Azul decide darle salida a Nicolás Larcamón, tras un descenso abismal de nivel, tomando el equipo Huiqui, alguien con poca experiencia pero con amplio conocimiento de la filosofía celeste, que sería vital para guiar al equipo de sus amores hacia el éxito.
Puede ser suerte, destino, esfuerzo, resiliencia, el adjetivo que usted guste, lo que sí, es que este logro, vuelve a poner esperanza donde había muy poca; pese a que sólo uno podía ser campeón, Huiqui y Efraín Juárez nos dan la lección que la solución puede estar en casa, solo falta dar confianza y tiempo para que los resultados hablen por sí solos.
Lo conseguido por ambos puede representar la mecha que encendió la llama, que hace resurgir el talento de los banquillos mexicanos, algo tan necesario para el presente y futuro, del fútbol de nuestro país.

Periodista deportivo 24/7, gustoso del buen fútbol y y carreras de autos, charla de todo un poco




