La gran final entre Argentina y España ha pasado a la historia no sólo por ser inédita, ya que ambos países no se habían enfrentado en esta instancia, sino que además sirvió para cerrar el que pudo ser el capítulo más grande en la historia del fútbol, y también, el cambio de estafeta más relevante en la época moderna.
Y no sólo eso, también se cierra un círculo que, por alguna circunstancia, se había abierto hace casi 20 años, tras una peculiar fotografía, que ni un guionista o director de cine como Christopher Nolan, Scorsese o Cuarón, o algún dramaturgo con tintes «shakespearianos», Cervantes o de García Marquez se atreviera a escribir. Vaya, y quien sabe si la IA se la sacara de la manga.
¿Casualidad o destino?
En 2007, por parte de una campaña solidaria, la fundación del Barcelona, junto a Unicef y el diario catalán SPORT, llevaron a cabo un calendario donde saldrían sorteadas familias del barrio vulnerable de Rocafonda, Barcelona. Una de esas familias que participó fue la de Lamine Yamal, teniendo la gracia de salir ganadores en dicho sorteo.
En la fotografía, aparece un Lamine bebé, junto a un joven Messi, que empezaba a despuntar en la escena pambolera. 19 años después, ambos se verían las caras, pero no para otra sesión de fotos, si no para disputarse la máxima gloria del fútbol internacional. Poca cosa.
Argentina y su gran caudillo Messi
El rosarino había cumplido en 2022, finalmente hacia las paces con su país, y se convirtió en el principal artífice de la tercera estrella argentina, sin dejar duda alguna.
Ahora, 4 años después, se presentaba para su «último tango», al ritmo de la música y los pasos, el baile del cierre de campeonato estaba por iniciar, y Leo como líder absoluto de este equipo, estaba decidido a ponerle un cierre brillante a su trayectoria internacional a la altura de su carrera.
Echándose a la albiceleste en varias ocasiones en esta justa, Messi seguía mostrando el apetito competitivo, mismo que contagió a sus compañeros para librar partidos complejos y hasta polémicos; desde Cabo Verde hasta Inglaterra, duelos en donde en algún momento, parecía que se acababa todo: pero aparecía el 10, para instalar a su país a la gran final.
España, de menos a más
Al igual que en la pasada EURO, España se presentaba como una selección abocada a lo colectivo, sin tanto espacio para lo individual, la «furia roja» fue labrando poco a poco su camino, lleno de dudas y especulaciones, algo que ha acompañado a este grupo en anteriores ocasiones; rivales nada sencillos, Portugal, Bélgica y Francia, verdaderas potencias futbolísticas, pero donde el orden y la táctica, marcaron diferencia para los ibéricos, que sacrificaron destellos individuales, explosividad y exquisitez, por contundencia y cálculo.
No vimos a un gran goleador, ni a un Lamine Yamal desatado, vimos un equipo que trabajó desde el primer minuto, como un verdadero equipo y eso le valió el boleto a la gran final.
Lo que sí se notó muy en lo individual, fueron las actuaciones de Rodri en el medio campo y del joven Pau Cubarsí, que a sus 19 años lideró la defensa española como en las épocas de Puyol, Ramos y Piqué, concediendo un solo gol en el torneo, recordándonos aquel 2006, cuando Fabio Cannavaro con Italia destacó en la defensa central e incluso, ganó el balón de oro.
La hora de la verdad; el cierre y el inicio de una era
Esta final no será recordada por el brillante fútbol desplegado, que si bien España fue superior y merecidamente ganó, sí lo será porque el futbolista más sobresaliente de la era moderna, disputaba la que muy seguramente era su última final en un escenario de elite, pero a la vez, dejaba la estafeta, a un joven que si bien no brilló como se esperaba, aportó lo necesario para que su equipo mantuviera su filosofía, Lamine Yamal, entre la irregularidad, ha logrado lo que casi nadie a su edad ha conseguido en el fútbol.
Mérito aparte al resiliente Ferrán Torres, un tipo cuestionado por sus actuaciones y definición, anotó su único gol en este certamen, pero el más importante en su carrera y junto a Andrés Iniesta, los 2 tantos más importantes, celebrados por el pueblo español, recompensa al mejor equipo.
Tiempo al tiempo
Bien dicen que tarde que temprano, uno recoge lo que cosecha, ese es el caso de Luis de la Fuente, un entrenador que tuvo que picar piedra desde abajo, soportar un año sin trabajo, pero que aprovechó una oportunidad que parecía ya haber pasado, para hacer historia. Luis tomó a España desde la sub 19, ganando un europeo; con la sub 21, lo mismo, y eso le daría crédito para dirigir a España en Juegos Olímpicos. El resultado, medalla de plata, y eso le valió para dirigir a la absoluta…donde el resto es historia.
Una Nations League, una EURO y ahora la máxima gloria, es lo que puede presumir un entrenador que fue paciente para poder lograr lo más grande para su carrera.
Es aquí, en donde se debe tomar como ejemplo este proceso, donde si se brinda oportunidad, tiempo y espacio, tarde que temprano, se verán los resultados.
Una final que no deja indiferencia, seas o no fanático de Messi o España, de algo estamos seguros, de que nadie quedó fuera de esta conversación, donde todo un planeta se convirtió en seguidor del deporte más hermoso por casi un poco más de un mes y de que lo que acabamos de presenciar, es algo único, donde una brillante e irrepetible era ha llegado a su fin, pero otra prometedora ha comenzado.
Sólo el tiempo dirá hasta donde llegará, por mientras, agradezcamos por haber presenciado, semejantes momentos inigualables de este tremendo deporte, llamado fútbol.

Periodista deportivo 24/7, gustoso del buen fútbol y y carreras de autos, charla de todo un poco




