Estamos ante una final que promete muchísimo, 2 equipos que, tras pasar las pruebas, se enfrentan por la máxima gloria, y ambos están obligados a buscarla sí o sí.
Estos protagonistas, son liderados por gente de casa, jóvenes entrenadores mexicanos, que quizá no eran apuestas estelares, han demostrado con creces que son dignos de dirigir a Pumas y Cruz Azul, y han logrado, lo que muy pocos han conseguido en la historia.
Efraín Juárez y Joel Huiqui representan perfectamente lo que el aficionado felino y celeste siente por el club: identidad, que inyecta un plus al sentir de los colores, estando a un par de juegos de pasar a la historia.
Nadie es profeta en su tierra
Efraín Juárez es un caso tanto atípico para el fútbol mexicano, como normal para el fútbol moderno; inició en los banquillos lejos de la Liga MX, en concreto con el New York City de la MLS, como asistente técnico de Ronny Deila, con quien sería campeón de la Copa MLS en 2021.
Posteriormente probaría suerte en el fútbol de Bélgica con equipos estelares como el Standard de Lieja y Club Brujas, en ambos casos también como asistente técnico, tomando bastante experiencia y conocimientos, que irían forjando su perfil como entrenador.
Después, la oportunidad finalmente de estar al frente del cuerpo técnico, llegó en Colombia, con total escepticismo, puesto que llegaba a dirigir a un equipo grande del fútbol cafetalero como el Atlético Nacional; Efra respondió como muy pocos, si no es que como nadie esperaba, con títulos.
En tiempo récord (un mes), Juárez logró ganar el doblete, Liga y Copa con “La Verdolaga”, ganándose el respeto y admiración de la afición, además de ser el entrenador más joven en ser campeón con Atlético Nacional, y ganarse su oportunidad de dirigir a sus queridos Pumas.
Desde la raíz, hasta el plano estelar
El caso de Huiqui se trata de alguien que ha sido fiel a la senda celeste, teniendo sus inicios en las categorías inferiores en Cruz Azul, pasando de sub-12 hasta sub 21, para después integrarse como auxiliar al cuerpo técnico de Vicente Sánchez, con el que conquistaría la Concacaf, y le serviría para ser el integrante del cuerpo técnico de confianza de la institución.
Tras la llegada de Larcamón a la silla cementera, Huiqui se mantuvo en su equipo de trabajo, teniendo su gran oportunidad tras la salida del argentino, cambiando radicalmente las formas, y principalmente, la mentalidad y atmósfera del equipo.
En pocos partidos, pero con la ventaja de conocer a fondo este club, Joel transmitió y reconectó al equipo, que, en base a su calidad y experiencia, se han afianzado en esta etapa crucial.
La filosofía vs ‘La muertinha’
“Yo sólo sé, que no sé nada”, fueron las célebres palabras que el gran Sócrates, uno de los filósofos griegos más reconocidos de la historia, dijo en su momento, figura en la que Juárez ha apelado al momento de transmitir su idea futbolística, que, si bien no es la mejor o más convincente, le ha ayudado a que sus jugadores la comprendan y ejecuten de forma efectiva.
Aparte de que Efraín, sostiene un peculiar discurso, que no hace pensar en otra cosa que pareciera apoyarse en la antigua Grecia, para devolverle la identidad combativa a sus Pumas, así como lo haría un guerrero espartano dejando el todo por el todo.
Por su parte Huiqui refleja el trabajo desde abajo, la humildad y el cumplimiento que como jugador destilaba, ahora lo aplica en un plantel plagado de talento y calidad, donde la “muertinha” no fue sólo una insólita jugada para evitar la caída del marco, refleja el carácter, el amor y hacer hasta lo imposible por resistir y buscar la victoria.
Pase lo que pase, el fútbol mexicano ha ganado, tras mucho tiempo 2 mexicanos liderando equipos, se enfrentan en la final, en una época gris para el talento nacional, donde las oportunidades son cada vez más escasas, este par de entrenadores, han dado un golpe sobre la mesa, en pleno fervor mundialista, nos recuerdan que también es válido apostar por el talento de casa, con la paciencia y trabajo, y quizá un poco de suerte, se pueden lograr grandes cosas, regalando esperanza a todos aquellos entrenadores mexicanos, que ejemplos como Juárez y Huiqui, son la muestra de que se puede llegar a lo más grande.
Desde la cuna hasta la gloria, un estrecho cada vez menos lejano, pone a estas históricas instituciones, al borde de la victoria o frustración, donde sea el resultado que sea, estaremos presencia historia pura.
(Fotos: Redes).

Periodista deportivo 24/7, gustoso del buen fútbol y y carreras de autos, charla de todo un poco




