Tijuana, donde inicia la patria y se hacen boxeadores. Omar Millán, nativo de la zona fronteriza y con experiencia en el periodismo, publicó el libro “La fábrica de boxeadores en Tijuana” (2012). Editorial Trilce logró, desde la presentación del material, un producto atractivo. La empresa también tiene el mérito de apostar por el mundo del cuadrilátero. En palabras de la fotógrafa Lourdes Grobet (q.e.p.d.); fue la única editorial que confío en sacar su colección de material fotográfico dedicado al pancracio. “Espectacular de lucha libre” se convirtió en un éxito editorial y es un referente los aficionados.
Jon Lee Anderson, periodista y escritor de fama internacional, escribió un prólogo. La fama de Tijuana, por lo general, se enfoca al entorno violento. El hecho de recibir dólares a cambio de acciones delincuenciales acentúan la impunidad de un país que, a la fecha, exige que se cumplan las normativas expresadas en la Constitución Política. El boxeo es contraparte a sucumbir para dedicarse al mundo criminal como forma de sustento.
Millán acude a los sujetos que practican el pugilismo para narrar enfoques variados: jóvenes, entrenadores, promotores, estrellas del momento, leyendas y un par de anécdotas como reportero. El dinamismo narrativo ayuda. Niños que provienen de familias disfuncionales encuentran en el gimnasio de boxeo una zona para lidiar con el coraje de hogares conflictivos. Un entrenador, que fracasó como profesional, encuentra una nueva meta personal al formar chicos –en valores y boxeo- que aporten al bienestar de su sociedad. Narrado en primera persona, se habla del día de un peleador que acepta ir a combatir a Japón por un campeonato mundial. Genera ternura el relato de un tipo que habla de su rutina en familia y, en cuestión de horas, debe bajar peso a marchas forzadas para cumplir con la báscula. El esfuerzo físico es el primer desgaste ante de ir a una batalla que llega la decisión de los jueces con una caída casi al comienzo del compromiso.
Julio César Chávez, considerado el mejor boxeador mexicano de la historia, habla de la forma en que alternó el éxito profesional con los errores personales al caer en adicciones. Antonio Margarito vivió los extremos; superó con claridad al peligroso Miguel Cotto para después caer –con lesión grave en el rostro- frente al poderío del filipino Manny Paquiao. En el apartado de anécdotas, el autor narra como un reportero logra un sueño para cualquier especialista del ámbito; conocer y entrevistar a Muhammad Alí. El material fotográfico de los capítulos, en ocasiones, exhibe carteles. Queda claro que Tijuana, con sus complejidades, tiene más hechos que narrar además de episodios violentos.
El Grupo Manu Chao tiene una canción que dice: “Welcome to Tijuana…alcohol, sexo, marihuana”. Hace falta una composición donde se hable de la pasión, pundonor, disciplina y aprendizaje que se adquiere al entrenar boxeo en TJ.

Periodista formado en la teoría y práctica. Disfruta desde un evento de lucha libre en la calle hasta un partido de Champions.
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