Querido lector, hace unos días platiqué en Plan de Juego sobre “Necaxa”, la docuserie sobre el equipo de los Rayos.
Comenté que me parecía un burdo intento de la actriz y nueva socia del club, Eva Longoria, por imitar lo que hicieron sus colegas hollywoodenses Rob McElhenney y Ryan Reynolds con el Wrexham.
Pero, haciendo la tarea, me di cuenta de que “Bienvenidos a Wrexham” está inspirada en otra docuserie llamada Sunderland ’Til I Die (Sunderland hasta que muera).
Y no solo eso: en los últimos años se han hecho una infinidad de series similares sobre equipos de fútbol alrededor del mundo.
Esto me lleva a pensar que este tipo de producciones se han convertido en un gran negocio. No solo para los dueños de los equipos, sino también para las plataformas de streaming.
Por lo visto hasta hoy, esta epidemia continuará —vaya usted a saber hasta cuándo—. Y no solo de series de fútbol. Netflix, por ejemplo, tiene series deportivas para aventar para arriba. Si usted es amante de los deportes, puede quedarse pegado a esa plataforma por el resto de sus días: fútbol, americano, lucha libre, basquetbol…
Pero bueno, regresemos a “Necaxa”.
Si usted, querido lector, tuvo la desfortuna de escucharme en Plan de Juego, me habrá oído decir que esta serie constará de 10 capítulos (hasta antes de escribir esta columna se han estrenado 4). Comenté también que no era momento de juzgar el producto hasta no estar terminado.
Sin embargo, creo que es de sabios equivocarse. No es necesario ver la serie completa para saber que carece de un conflicto interesante.
A diferencia del Wrexham —un equipo que jugaba en ligas menores y que, gracias a la inversión de Reynolds y la visión de Rob Mac (como se hace llamar por lo complicado de su apellido), ha ido subiendo de categoría—, el Necaxa solo tiene la misión de pasar a las liguillas.
Para Longoria también es importante que el equipo gane afición. Lo cual, dudo mucho, logre con la docuserie.
Tanto Bienvenidos como Necaxa comienzan con la explicación de sus protagonistas sobre su afición al fútbol americano. En Rob hay un genuino interés por hacer un símil entre Philadelphia y Wrexham, esta última en Gales, y el amor de ambas ciudades por sus equipos.
En el caso de Longoria, solo nos dice que heredó de su padre el amor por los Dallas Cowboys. Creo que aquí desperdicia lo que pudo ser el verdadero gancho: hacer que la gente creyera en su interés genuino por el Necaxa.
Pudo haber dicho —aunque fuera mentira— que su padre también le inculcó el amor por los Rayos. Así, su discurso hubiera sido más creíble.
Pero con lo que muestra, parece que su interés por el Necaxa es simplemente copiar a Reynolds y Rob. Bien pudo haberse hecho de un equipo de ligas inferiores cuyo objetivo fuera ascender al mayor circuito. Justo como lo ha estado haciendo el Wrexham.
Esto nos lleva a otro punto: los habitantes de Aguascalientes no tienen un verdadero amor por el equipo hidrocálido, como sí lo tiene la gente de Wrexham.
Entonces, no se entiende la decisión de Longoria de fijarse en el Necaxa. ¿Por qué no elegir otro club que sí tenga afinidad con los habitantes de su ciudad?
Además, los productores cometen otros errores: la selección de personajes y la nula historiografía del club.
Bien pudieron usar un capítulo para contar la historia del Necaxa desde su nacimiento hasta hoy, entrevistando a sus leyendas. Pero deciden pasar por alto eso y concentrarse únicamente en el día a día de su posición en la tabla del campeonato en turno.
Podría pasarme las horas escribiendo sobre las muchas deficiencias de esta mala imitación. Pero no quiero aburrirle, querido lector.
Solo le diré, como conclusión, que dudo mucho que al término de la serie Longoria consiga resolver ninguno de sus cuatro objetivos, que no conflictos: lograr que el Necaxa sea campeón, que llegue a ser uno de los grandes de la MX y, mucho menos, que logre hacer crecer la afición por el club; si es negocio o no, solo ella lo sabrá.
Sin embargo, si usted gusta ver la serie —lo mismo que seguir leyendo mi columna— está en todo su derecho.
Hasta la próxima, querido lector, si usted me lo permite.
(Foto: X).

Cineasta, documentalista y profesor de cine. Aficionado al Cruz Azul y a los Seahawks.
Contacto: victorammx@yahoo.com.mx




